viernes, 21 de marzo de 2014

Las migajas tras el muro de pago

El otro día me enteraba a través de mis compañeros de la UJP (Unión de Jóvenes Periodistas) de que el grupo Vocento (ABC, La Verdad, El Correo, SUR, etc.) pretende establecer el llamado "muro de pago" en sus cabeceras regionales. Sin entrar en por qué no me gusta demasiado el término "muro de pago", o por qué lo considero poco viable, o por qué es posible que esa decisión la aprovechen muchos jóvenes periodistas de la zona para montar sus medios de información local e hiperlocal, voy a ponerme en la idílica situación de que los españoles estuviéramos dispuestos a pagar por información de calidad -y no solo los periodistas o los frikis de la información, sino todos los españoles- porque los hubiéramos convencido de ello.

Con este mundo idílico en mi mente, me paseo por la web de La Verdad de Alicante. Una web a la que podría sacarle muchos fallos de diseño que se convierten en verdaderos muros, pero en la que me voy a limitar a fijarme en el contenido. Y esta mañana, en la mañana del Día Mundial del Síndrome de Down , me encuentro un titular que me hace titilar los ojos con ilusión: "Soy la primera con Síndrome de Down en el Ayuntamiento". Un titular que hace fantasear al lector con una entrevista a una mujer con Síndrome de Down que cuenta su día a día en su trabajo, o cómo ha llegado a conseguir esa oportunidad. Incluso, iluso, el lector puede soñar con un reportaje de casos en el que varias personas con Síndrome de Down cuentan su día a día, cómo se integran y se sienten parte de la sociedad. Algo de ese periodismo que saca realidades a la luz y nos hace pensar y cambiar nuestra percepción del mundo. Pero, lector, no te ilusiones. Dentro de ese enlace con un titular tan prometedor solo hay cuatro líneas de texto que prácticamente se podían haber incluido en el artículo principal sobre el tema (Apoyo escolar para niños con discapacidad), que casi parece una nota de prensa.

Una oportunidad desperdiciada para trabajar en ese periodismo con el que tenemos que convencer a los lectores de que deben pagar por la información que consumen. ¿Falta de tiempo o dejadez? ¿Quizá las dos cosas? No podemos quejarnos de que los lectores no pagan si no damos lo mejor de nosotros mismos en cada tema que tratamos.

Por no cerrar de forma tan amarga, dejo la portada del Correio Braziliense, dedicada al Día Mundial del Síndrome de Down, que me ha llegado a través del Twitter de Miguel Angel Jimeno (@majimeno), editor de La Buena Prensa. Con trabajos así da gusto.