martes, 5 de noviembre de 2013

Adéu, Canal 9

Aún recuerdo esos lejanos días sentada frente al televisor viendo al Babalà. De la época de A la Babalà no puedo acordarme, claro, era demasiado pequeña. 

Me cuesta mucho escribir esta entrada en castellano, porque pensar en Canal 9 y en Punt 2 (que pasó después a llamarse Nou 2, y después simplemente a no ser), que son los canales que más veía de pequeña, es que me salte directamente el chip valenciano. Recuerdo que hubo una época que, igual que cuando abrió Neox, en mi casa no se veía otra cosa, en mi televisión no había nada más que Punt 2. Eso hizo más por mi bilingüismo que todos los años de enseñanza reglada en valenciano en la escuela.

Me acuerdo de esa vez que mis padres me llevaron al Palmeral de Alicante y pude ver en persona a Babalá y a María Abradelo. Recuerdo llegar del colegio y ver todas las series, todas en valenciano, y lo que me divertía con ellas. 

Recuerdo que mis padres ponían, hace mucho, las noticias en Canal 9, y que me gustaban más que las noticias de las cadenas nacionales porque a veces salía Elche, y cuando llegaban los deportes, hablaban del Elche CF, y eso no pasaba en las secciones de deportes de las cadenas nacionales. También recuerdo que hacíamos planes y mirábamos l'Oratge al final de las noticias de Canal 9 para saber si podríamos hacer una excursión el fin de semana siguiente, porque nos decían el tiempo que haría en las zonas cercanas a nuestra ciudad.

Pero crecí y en mi casa dejó de verse Canal 9 y Punt 2. La programación empeoró, dejaron de poner en Babalá las series que nos gustaban a mí y a mi hermana, las noticias se centraban cada vez más en Valencia y los políticos de turno, en darles una especie de promoción. El valenciano desapareció cada vez más de la programación de la cadena, como de nuestras vidas.

En agosto de 2012, años después de que en mi casa dejara de interesar Canal 9 y nos pasáramos a las televisiones nacionales, a falta de calidad en la nuestra, se anunció un ERE aprobado a traición, selectivo con los trabajadores más incómodos, que no habían entrado por amiguismo. Un ERE injusto por el que muchos alzaron la voz, cuando quizá deberían haberla alzado cuando debían denunciar la manipulación informativa del ente público valenciano. Un ERE que dejó herida de muerte la ya maltrecha credibilidad de RTVV.

Un ERE con tan mala fe que finalmente el TSJCV había comunicado hoy la nulidad del mismo. Pero no interesa, así que la Generalitat ha puesto la excusa del dinero -la misma que Wert para no dar las becas Erasmus, cuestión con la que al final ha tenido que recular, al menos este curso- para cerrar RTVV.

No hay 40 millones para readmitir a los trabajadores de RTVV, pero sí hay un millón al mes para mantener la Ciudad de la Luz. O 300.000 euros al mes para el aeropuerto de Castellón. Y seguro que si vamos sumando, podemos llegar a mantener RTVV funcionando. Pero, por mucho que digan, parece que no interesa.

De momento, parece que Canal 9 será algo sobre lo que hablaré a mis hijos desde mi lejana memoria, pero que ellos no disfrutarán como yo hice.

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