lunes, 18 de noviembre de 2013

Así Presento Yo en #EBE13

Este fin de semana, el equipo de Así Presento Yo -mi compañero Alberto Acuña y yo- hemos podido disfrutar de EBE13. Para todos aquellos a quienes interese el mundo de la comunicación y la divulgación, los consejos que dimos en la ponencia "Cómo aprovechar la cultura popular en presentaciones" pueden serles de mucha utilidad. Porque la cultura popular no sólo puede ayudar a hacer mejores presentaciones, sino que también puede ayudar a los periodistas a mejorar sus herramientas de comunicación.

Os dejo el Storify para que podáis extraer aquellas enseñanzas que más os interesen.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

La promesa de la opresión


Estoy triste. Ayer constaté cómo gran parte del periodismo, de los periodistas, ya nacen muertos y oprimidos en las facultades. Cómo hasta los estudiantes de una de las profesiones a la vez más gratas e ingratas disculpan y justifican las malas prácticas, en lugar de denunciarlas, hacer crítica para que los que las han hecho esas malas prácticas puedan hacer autocrítica, y se vean obligados moralmente a hacerla.

Aplaudí (y casi lloré) como el que más el comunicado que los trabajadores de RTVV lanzaron en directo en el informativo de Canal 9 -porque para mí siempre se llamará así, por mucho cambio que hicieran o por mucho que lo cierren-, en el que denunciaron ya no solo las presiones a las que se habían visto sometidos, sino los abusos sexuales que eran vox populi entre los que conocían periodistas y otros trabajadores de la cadena, el despilfarro y mala gestión de los, al fin y al cabo, políticos que habían gestionado la cadena... Nada mejor que verlo para disfrutar del uno de los mejores ejercicios de denuncia y periodismo de toda la historia de la cadena, para los que los valencianos hemos tenido que esperar demasiados años, hasta que ha sido demasiado tarde, en el agónico final del único grupo de comunicación que difundía la lengua valenciana.

Me han reprendido por lamentarme de que los trabajadores de la cadena no fueron valientes cuando tocaba -algunos sí lo fueron, pero si no lo son todos, no puede funcionar-, no denunciaron mediante el ejercicio de su profesión, el periodismo, todos los abusos que ayer denunciaban, cuando ya era demasiado tarde. Me han reprendido por, como periodista, hacer autocrítica de cómo podíamos haber cambiado el rumbo periodístico de la cadena -y repito, creo que todos a una podíamos haberlo hecho-, y me han reprendido por, como valenciana, lamentarme de que ese ejercicio de denuncia que vimos ayer no fuera la tónica habitual de la cadena con todos los casos de corrupción, abusos e injusticias que han ocurrido en la Comunidad Valenciana durante estos últimos años. Me han reprendido por lamentarme de que el canal autonómico valenciano no fuera en lo que se ha convertido ahora: un instrumento de denuncia. Me alegra ese cambio de rumbo, aunque ya sea demasiado tarde.

"Hay que comer", "la dignidad no paga las facturas"... Viejas excusas que salen de gente que aún debería ser idealista. De universitarios. Nos han machacado tanto con lo mal que va el periodismo, con las presiones que vamos a sufrir, con que, si conseguimos trabajar en lo nuestro, seremos tan afortunados, que hemos creído que debemos dejarnos pisotear sin protestar, que se puede disculpar todo. Que la culpa no es nuestra si no hacemos nuestro trabajo, sino de las presiones.

Puedo llegar a entender que la gente que tiene una familia que alimentar se escude en esas frases que ya han pasado a ser leitmotiv de la profesión, pero no entiendo que lo digan estudiantes que deberían querer comerse el mundo, querer romper con la mierda que está hundiendo el periodismo. Nos han prometido vivir oprimidos y lo hemos aceptado sin protestar realmente, sin criticar -porque las críticas constructivas deben hacernos reflexionar, mejorar y corregir errores- a nuestros mayores porque viven oprimidos, pobres ellos.

Sí, pobres, pero tienen la opción de decidir y se quedan con la opción cómoda. Y eso es criticable, por muy bien que los trabajadores de RTVV lo estén haciendo ahora. Es criticable aunque se vayan a quedar en la calle. Y eso no significa que me alegre. Estoy muy triste, furiosa, por el cierre y el despido de tantos compañeros, y estoy totalmente de su lado.

Ole por la actual línea. Es la que deberían haber llevado siempre. Al menos podrían irse con la cabeza (aún) más alta de lo que se van a ir, y los valencianos estaríamos defendiendo nuestra televisión a capa y espada, sin pensar por dentro que en realidad no perdemos tanto porque ellos han sido cómplices de su propia caída. Sí, todos sabemos que cierra por mala gestión económica y por los desmanes de los políticos, pero quién sabe si estaríamos así si eso se hubiera denunciado... Nunca lo sabremos.

Estudiante de periodismo, un mensaje para ti, para mí misma. Crítica y autocrítica. La opresión estará ahí al salir, intentarán callarte. No te dejes. Critica a los que lo hacen. Aplaude a los que son valientes. Bordea los límites y salte con la tuya. Tu responsabilidad es muy grande, y la recompensa puede ser ingrata. Pero si no eres capaz de afrontarlo, deja la profesión. El periodismo es para los valientes que intentan romper los corsés en los que quieren meternos.

martes, 5 de noviembre de 2013

Adéu, Canal 9

Aún recuerdo esos lejanos días sentada frente al televisor viendo al Babalà. De la época de A la Babalà no puedo acordarme, claro, era demasiado pequeña. 

Me cuesta mucho escribir esta entrada en castellano, porque pensar en Canal 9 y en Punt 2 (que pasó después a llamarse Nou 2, y después simplemente a no ser), que son los canales que más veía de pequeña, es que me salte directamente el chip valenciano. Recuerdo que hubo una época que, igual que cuando abrió Neox, en mi casa no se veía otra cosa, en mi televisión no había nada más que Punt 2. Eso hizo más por mi bilingüismo que todos los años de enseñanza reglada en valenciano en la escuela.

Me acuerdo de esa vez que mis padres me llevaron al Palmeral de Alicante y pude ver en persona a Babalá y a María Abradelo. Recuerdo llegar del colegio y ver todas las series, todas en valenciano, y lo que me divertía con ellas. 

Recuerdo que mis padres ponían, hace mucho, las noticias en Canal 9, y que me gustaban más que las noticias de las cadenas nacionales porque a veces salía Elche, y cuando llegaban los deportes, hablaban del Elche CF, y eso no pasaba en las secciones de deportes de las cadenas nacionales. También recuerdo que hacíamos planes y mirábamos l'Oratge al final de las noticias de Canal 9 para saber si podríamos hacer una excursión el fin de semana siguiente, porque nos decían el tiempo que haría en las zonas cercanas a nuestra ciudad.

Pero crecí y en mi casa dejó de verse Canal 9 y Punt 2. La programación empeoró, dejaron de poner en Babalá las series que nos gustaban a mí y a mi hermana, las noticias se centraban cada vez más en Valencia y los políticos de turno, en darles una especie de promoción. El valenciano desapareció cada vez más de la programación de la cadena, como de nuestras vidas.

En agosto de 2012, años después de que en mi casa dejara de interesar Canal 9 y nos pasáramos a las televisiones nacionales, a falta de calidad en la nuestra, se anunció un ERE aprobado a traición, selectivo con los trabajadores más incómodos, que no habían entrado por amiguismo. Un ERE injusto por el que muchos alzaron la voz, cuando quizá deberían haberla alzado cuando debían denunciar la manipulación informativa del ente público valenciano. Un ERE que dejó herida de muerte la ya maltrecha credibilidad de RTVV.

Un ERE con tan mala fe que finalmente el TSJCV había comunicado hoy la nulidad del mismo. Pero no interesa, así que la Generalitat ha puesto la excusa del dinero -la misma que Wert para no dar las becas Erasmus, cuestión con la que al final ha tenido que recular, al menos este curso- para cerrar RTVV.

No hay 40 millones para readmitir a los trabajadores de RTVV, pero sí hay un millón al mes para mantener la Ciudad de la Luz. O 300.000 euros al mes para el aeropuerto de Castellón. Y seguro que si vamos sumando, podemos llegar a mantener RTVV funcionando. Pero, por mucho que digan, parece que no interesa.

De momento, parece que Canal 9 será algo sobre lo que hablaré a mis hijos desde mi lejana memoria, pero que ellos no disfrutarán como yo hice.