sábado, 9 de marzo de 2013

Los criterios televisivos

Cuando empecé a estudiar periodismo, lo primero que me dijeron fue que, cuando hiciera algo, ya fuera en internet, prensa, radio y, sobre todo, televisión, tenía que conseguir que cualquiera de mis abuelas - dos señoras adorables de setenta y largos y ochenta y pico años respectivamente - entendieran todo lo que les estaba contando.

Parece tarea fácil, pero os aseguro que hasta que no os enfrentáis a ella, no podéis comprender lo complicada que es. Señoras, y señores, mayores que llaman a los objetos cotidianos de los jóvenes plaison (o pleisti), y que a algunos que usan ellos mismos los llaman de todo menos por su nombre. Todos tenemos anécdotas de esas. Definitivamente, es complicado hacer entender a la gente mayor muchas cosas cotidianas, y muchas veces se deja por imposible.

En televisión - y en el cine también, aunque no es el caso que nos ocupa - hay dos armas para captar a la audiencia: el morbo por saber lo que va a pasar a continuación y la identificación del espectador con el personaje que aparece en pantalla. El resto de sensaciones derivan de esas dos armas. La primera, la del morbo, es la más utilizada en los últimos tiempos. De ahí vienen los realities, los Faletes piscineros, los famosos travestidos y gran parte de la programación televisiva actual con grandes audiencias. La identificación se utiliza más en programas de reportajes, más periodísticos, con los que se busca "cabrear" a la audiencia, despertarla de su letargo a través de ciertas revelaciones - como hace Salvados -, o se busca contar una historia que emocione al espectador, en la que se pueda ver reflejado y que la inspire. En general, morbo e identificación se mezclan en diferentes proporciones para crear un formato televisivo de éxito que, no olvidemos, convertimos en éxito los telespectadores.

Dicho esto, y teniendo claras estos puntos, pasamos al caso que nos ocupa. Juan Ramón Lucas, uno de los rostros y voces más conocidos del panorama periodístico español, está preparando un nuevo formato televisivo. Bueno, él sólo no, porque estos proyectos no los puede llevar adelante una persona sola. El formato, que se emitirá en Televisión Española, contará la historia de seis emprendedores, de sus sueños e ideas, del difícil camino que llevan recorrido, de lo que quieren sacar y conseguir de ello. Serán, según el propio Juan Ramón, "historias de gente que tiene ideas y capacidad para ponerlas en marcha en una empresa que además cree empleo".

Seis mil propuestas. 6.000. Nada más y nada menos. Ni el proyecto Lanzadera de Juan Roig tiene tantas aún (llevan más de 2.000) De esas 6.000 propuestas sólo quedarán seis. Hay una posibilidad entre mil de salir en el programa que prepara Juan Ramón. Un programa que, recordemos, debe cumplir con identificación o con morbo.

Hay quien encaja mal los rechazos, pero lo de Norman Suarez me ha parecido exagerado. Esta fue su reacción al conocer que no contarían con él en este formato (recuerdo, ¡sólo quedarán 6 de 6.000!)






















Dejando de lado que Twitter no sirve para este tipo de disertaciones (¿no hubiera sido mejor un post de blog?), hay que tener un poco más de deportividad. Yo misma tengo un proyecto entre manos que me parece la repera, lo mejor que he visto nunca, que cumple absolutamente todo lo que debe cumplir un proyecto emprendedor... me lo parece a mí. Veremos si se lo parece también al jurado de Lanzadera - es uno de esos más de 2.000 proyectos presentados - o a otros inversores, en caso de que sea necesario recurrir a ellos. Y si no se lo parece, lo mejoraré hasta que se lo parezca.

Pero creo que aquí no se trata de eso. No dudo, visto lo que comenta, de que el proyecto de Norman sea absolutamente maravilloso, más allá del ego. Pero, visto para lo que lo ha presentado, se me ocurre que más bien busca notoriedad. Y la ha conseguido, visto la que se ha liado, aunque no haya ido al programa. Todo tipo de críticas hacia el proyecto televisivo de Juan Ramón han volado por Twitter. Incluso ha contestado en su blog. Notoriedad es lo que buscaba, porque si buscara inversión, ya que el proyecto es bueno, iría a una ronda de inversores.

En este tipo de programas - y si me equivoco, ya me corregiré cuando salga - se buscan proyectos y emprendedores con los que mi abuela pueda identificarse y pueda entender. No dudo, repito, de que el proyecto de Norman sea espléndido, escalable, emplee gente, se pueda internacionalizar, y que cumpla todas las cosas de la famosa lista que debe cumplir un proyecto emprendedor. Pero no es un proyecto que vaya a inspirar a otros a lanzarse al vacío del emprendimiento. Tampoco, visto el ego de Norman, será él el emprendedor en el que otros que lo estamos intentando nos veamos reflejados.

Identificación. Ese el criterio televisivo que este proyecto, por otra parte perfecto para presentar a rondas de inversores o a concursos de emprendedores, no cumple. Porque si fuera morbo, ya íbamos servidos.

Abuela, espero que lo hayas entendido.