viernes, 21 de diciembre de 2012

El fin del mundo

No, no creáis que me he olvidado de este blog. No paso a despedirme porque sea el fin del mundo. Paso a lamentarme porque hoy, 21 de diciembre, todo sigue igual. Espera, no, que me equivoco. No todo sigue igual. Está peor. Llevo unos cuantos meses atareada y tengo mucha rabia acumulada dentro de mí, así que cuidado, que salpica.

He estado ocupada escribiendo reportajes y entrevistas, que pronto colgaré en el blog; con Starbooks, un programa nuevo sobre los libros que no tengo tiempo de leer; con Así Presento Yo, que poco a poco crece, como si fuera un niño, pese a las dificultades; con mis prácticas (¡por fin!) en una empresa de comunicación de verdad (y no como éstas) donde me pagan, ¡oh, milagro!

En cada uno de esos aspectos de mi atareada vida me encuentro con que los cambios que se han producido en el último año, el año del reinado gobierno de Mariano Rajoy, afectan, y mucho. Esta mayoría absoluta que se empeña en enarbolar una y otra vez y su defensa a ultranza de la Constitución chocan con el incumplimiento de todo su programa electoral y con la violación a los principios del Estado de Derecho con cada decreto que aprueba sin derecho a réplica. Incluso la ultraja con algunos de ellos, por no hablar de las declaraciones de alguno de los integrantes de sus filas.

Si empiezo por mi faceta periodística, me siento insultada por los cambios que se han llevado a cabo en RTVE. También por las voces que se escuchan pidiendo censura sobre las manifestaciones, o la regulación de las mismas, pero más sobre aquellos que la practican, aunque sea sutilmente. Ya ha dejado de indignarme el periódico del Gobierno y me río de sus portadas como me río de las de El Jueves.

Puedo seguir indignándome por la retirada de derechos al colectivo que está concentrando mis esfuerzos periodísticos del cuatrimestre - como sigo en la universidad, mi vida se divide en cuatrimestres; más tarde pasaré al tema universitario -. El colectivo de inmigrantes se las está llevando todas: las nuestras y las suyas propias. Nombraré tres leyes: Real Decreto-ley 16/2012, del 20 de abril (¡oh, mira, un decretazo!); Ley 10/2012, del 20 de noviembre; y la reforma de la Ley de Extranjería de 2012. Léanlas, compréndanlas (si pueden) e indígnense conmigo. Ampliaré información próximamente.

Hacer Starbooks me encanta, pero mi locura es hacer crónicas de conciertos. Al precio que se están poniendo (¡gracias, sr. Wert!) voy a tener que mendigar para poder ir a alguno. Pero bueno, no es algo imprescindible. Estudiar ya está algo más crudo (¡gracias, sr. Wert! Otra vez...) Cuando empecé la carrera, ya dentro del plan Bolonía, y cada curso eran 60 créditos. El primer año me costó 700 €. Este es el 3º, y me ha costado, sin repetir nada, más de 1000 €. A ver si los que se quejaban de la Estrategia 2015 iban a tener razón... Porque rezo porque me den la beca.

Embarcarse en una aventura empresarial es muy edificante, pero poco lucrativo, por lo visto en mi experiencia. Las medidas que Rajoy preparaba para los emprendedores se resumen muy bien en este vídeo: 




Pues eso, titubeos y palabras vacías. Y jóvenes que se van a Alemania y Canadá. (Por cierto, curioso como en el vídeo se queja de que los españoles se vayan a Alemania, y ahora hasta se ensalce. Me encanta la hemeroteca...)

Las pocas empresas que tienen tratos con la Administración y aguantan abiertas tienen unas deudas... Perdón, la Administración tiene deudas con ellas. Y ellas están ahogadas.

Un año maravilloso... Por favor, fin del mundo, ¿por qué no llegas y te los llevas?

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