lunes, 26 de marzo de 2012

La cantera de los pequeños soñadores

AYDE lleva 9 años siendo un espacio para que los más jóvenes desarrollen sus inquietudes solidarias y ayuden a los demás

Un sueño. Todos los proyectos, grandes o pequeños, comienzan así. Un individuo, capaz de poco por sí solo, decide hacer grande una idea, en principio un poco descabellada. ¿Cómo se van a preocupar los jóvenes de hoy por lo que le pueda pasar al prójimo? 
Jorge Martínez, profesor de religión en el IES Misteri d’Elx, ha podido comprobar que sí, que los jóvenes se preocupan por los demás. Hace ya 9 años que convocó la primera reunión de lo que más tarde sería la ONGD juvenil AYDE (Ayuda y Deseo) “Tan sólo acudimos una alumna y yo. Pero decidimos no desanimarnos y continuar adelante”, cuenta Jorge sobre aquella primera reunión. 
E hizo bien, pues poco a poco se sumaron jóvenes hasta llegar en la actualidad a ser más de 25 voluntarios de edades comprendidas entre los 12 y los 22 años. Muchos son o han sido alumnos del instituto, pero otros muchos han llegado atraídos por la posibilidad de colaborar en una ONG pese a ser, en muchos casos, menores de edad.
UN ESPACIO SIN CUBRIR
Jorge Martínez relata que se dio cuenta de que las ONGs no tenían espacios para que los menores pudieran colaborar. “Es una cuestión de responsabilidad civil”, justifica el docente. Decidió crear un espacio donde esos jóvenes con inquietudes sociales pudieran aprender y formarse en voluntariado, al tiempo que se sensibilizaban con realidades que no conocían. A ello han ayudado las charlas que les han impartido otras organizaciones o asociaciones. “Nos hicieron ver situaciones estigmatizadas de otra manera o nos enseñaron
cómo cambiar el mundo que nos rodeaba”, cuenta una de las voluntarias. 
Uno de los puntos fuertes en los que Jorge Martínez basó su proyecto fue en la integración social de alumnos del IES Misteri d’Elx que pudieran estar en riesgo de exclusión social, como personas discapacitadas, inmigrantes, o simplemente chicas y chicos demasiado tímidos como para atreverse a acercarse a los demás. 
La idea era que esos chicos tuvieran un espacio para estar con otras personas de su edad y que lo pasaran  como cualquier persona debe pasarlo cuando se es un niño todavía. Como objetivo final, la idea era que  esos chicos encontraran su espacio dentro del grupo de voluntarios, que se unieran a él. Ese objetivo se cumplió desde el principio, y se sigue cumpliendo en la actualidad, a través de las salidas de ocio integrador que los jóvenes voluntarios organizan. 
COLABORACIÓN CON OTRAS ONGS
Sin embargo, el trabajo con otros alumnos del IES Misteri d’Elx no es lo único a lo que se dedican en AYDE. Desde sus inicios, han colaborado con otras ONGs recaudando dinero para sus proyectos. Algunas de esas ONGs son la Fundación Vicente Ferrer, a la que aportaron 2.000 euros para las víctimas del  tsunami de la India en 2004; o la ONG Educasenegal, de Bara, que también colabora en AYDE. Para esta ONG se han conseguido este año, de momento, 2.250 euros para un proyecto de dotación de medios para  el autoempleo de la población en Senegal y formación para la misma. Ese dinero se compartirá con el  colegio Virgen de la Luz de Elche. Con esta ayuda se financiarán terapias de estimulación para los niños con discapacidad severa del centro. 

Algunos de los jóvenes voluntarios de AYDE, que dedican parte de su
tiempo a ayudar a los demás / JESÚS LÓPEZ

GRANDES ORGANIZADORES
Para conseguir el dinero, los jóvenes voluntarios, siempre guiados por Jorge Martínez, organizan eventos como cenas o, el año pasado, un festival que bautizaron como Tombamurs. “El objetivo es que los voluntarios sean autónomos y no dependan de mí para organizar nada”, afirma Jorge. 
Además, cada Navidad preparan el que es el momento más especial para muchos jóvenes voluntarios. El sábado antes de Nochebuena, los jóvenes salen a la calle a repartir abrazos. Cada voluntario lo hace con su propio objetivo, pero al final todo se reduce a “dar algo sin esperar nada a cambio”, como dice el docente. 
“Por Navidad de 2005 nos lanzamos a la calle, por primera vez, para dar abrazos gratis. La reacción de las personas fue sorprendente. Recuerdo a un hombre que se asombró muchísimo, me dio el abrazo y,  seguidamente, tuvimos una conversación donde el hombre se desahogó y me contó todo su historia: acababa de salir de la cárcel y necesitaba ese abrazo. No puedo expresar cómo te sientes en ese momento”, explica Sandra, una de las primeras voluntarias de la ONG. 
Pero AYDE no es el único grupo de voluntarios jóvenes de la Comunidad Valenciana, y tampoco de Elche. Están adheridos a una red de jóvenes solidarios creada por Entreculturas, a la que pertenecen otros centros como el IES Vicente Andrés Estellés de Valencia, el colegio Inmaculada de Alicante o el Newton College de Elche.
Ahora, AYDE se prepara para celebrar el próximo año su décimo aniversario. Diez años llenos de sueños, de esfuerzo y de mucho cariño por parte de unos jóvenes que sí que se preocupan por lo que ocurre a su alrededor. Unos jóvenes que intentan dejar el mundo un poco mejor de lo que lo encontraron. Una labor que ellos ven recompensada en la sonrisa de aquellos a los que ayudan. 

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