domingo, 8 de enero de 2012

La agonía de Público

El pasado martes 3 de enero volví a casa, siendo ya miércoles, de un día de desconexión total del mundo, algo peligroso para una periodista, pero que de vez en cuando necesito hacer para descongestionarme de tanto caudal informativo. Encendí mi móvil y cargué el timeline de Twitter para darme un chute de frases graciosas, cotilleos sobre cómo les había ido el día a mis amigos e información antes de irme a dormir. Y cuál fue mi sorpresa al encontrarme con que el diario Público había solicitado un concurso voluntario de acreedores, antigua suspensión de pagos.


DESPIDOS RECIENTES
El ya difunto periódico gratuito ADN vino rápido a mi mente, pero más rápido vino a mi mente que no hacía mucho que Público quiso presentar un ERE. Ese ERE pretendía en principio despedir a 37 trabajadores, que, de acuerdo a la ley, cobrarían 20 días por año trabajado. Una miseria, si tenemos en cuanta que Público apenas tenía 4 años en ese momento (su primer número fue en septiembre de 2007) 
Pero, tras negociaciones y presiones por parte de los trabajadores, ese ERE no se presentó, y se convirtió en un proceso de bajas voluntarias incentivadas, en el que se cobrarían de 35 a 45 días por año trabajado, dependiendo del tramo salarial. A ello se unía que el sueldo de aquellos que quedaran en plantilla sería congelado - no se aplicaría la subida del IPC en enero - y que, a partir de cierta cantidad, los sueldos se bajarían. Esto último no afectó a demasiada gente. Finalmente, la plantilla se redujo en 27 personas: 25 de ellos se marcharon voluntariamente, los otros 2 no. Esas 2 personas hacen, sin duda, plantearse lo ético del proceso. Pero, de momento, el periódico se había salvado.


UNA SORPRESA PARA MUCHOS
El anuncio del concurso voluntario de acreedores pilló por sorpresa a muchos trabajadores: "La sensación era que dentro de un año podía volver la espada del ERE a pender sobre nuestras cabezas, y que las ratas seguían abandonando el barco, pero no pensábamos que iba a llegar algo aún peor apenas mes y medio después", afirma Rubén Martín, maquetador del diario Público
La nómina de diciembre sigue en ninguna parte. Pese a que recibieron - con retraso - la paga de Navidad, el sueldo de diciembre aún no lo han cobrado: “El director mismo no sabía nada, la jefa de recursos humanos ponía la excusa de que "el de las nóminas" se había puesto malo...”, asegura Rubén.
Tampoco hay previsión de cobrarla, de momento. Tras el anuncio en la empresa el pasado 2 de enero de la solicitud del concurso de acreedores, los trabajadores saben que hasta que no se designe al administrador concursal, no verán su nómina. Por lo tanto, pueden llegar a estar tres meses sin cobrar. Si pasaran tres meses y el concurso no hubiera concluido, los trabajadores no tendrían derecho a paro, en caso de que Público finalmente cerrara. Además, si se marchan por sí mismos, no tendrán derecho a paro ni a indemnización. Una situación bastante injusta para los trabajadores.


REACCIONES
Jaume Roures, accionista mayoritario del grupo al que pertenece Público (y su edición en catalán, Públic, junto al diario que adquirió el grupo en 2010, La voz de Asturias, también afectados por este proceso), aún no se ha reunido con los trabajadores, según Rubén Martín. El empresario tan sólo se ha pronunciado en el programa radiofónico de Catalunya Ràdio El Cafè de la República. El siguiente audio (en catalán, lo siento por los que no dominen la lengua) recoge su intervención en el programa.


Roures no es muy optimista con la situación de grupo. Además, asegura que la situación en la que se encuentra el grupo nada tiene que ver con el reciente cambio de Gobierno, ya que los problemas vienen de más atrás. Aunque no deja de ser llamativo que diarios con más deuda que Público, como puede ser El País (por no compararlo con un diario genuino de derechas), consigan una financiación que el diario de Mediapro no consigue. También llama la atención que un grupo que se encuentra en dificultades económicas compre otro diario. Y no deja de ser triste que estas circunstancias aboquen al diario Público a un posible cierre.
Aunque no a todo el mundo entristece que este periódico se vea en dificultades, y con él, sus 160 trabajadores. Ha podido verse en las redes sociales, en personas anónimas que no hacían más que expresar su opinión (tan respetable como respetable sea esa opinión con los trabajadores del diario) Esas personas decían cosas como "Ui, creo que #Público va a cerrar... Como estoy llorando... de risa jajajaja El panfleto comunista manipulador dice adios..." Sin embargo, la tónica general es de apoyo a los trabajadores del medio, con hastags como #porquepublicohacefalta y comentarios como éste, en el que cuestionan la moralidad de la decisión tomada por Roures. Los lectores incluso regalaron propuestas al diario para que continuara adelante, como el crowdfunding o un modelo cooperativo.


POSIBLES RESULTADOS
Aún queda tiempo para que esta situación se resuelva, ya sea de forma positiva o negativa para los trabajadores. La admisión a trámite del concurso voluntario de acreedores puede retrasarse, ya que la solicitud ha sido presentada en Barcelona, cuando la redacción y la mayoría de la plantilla se encuentra en Madrid (con delegaciones en Barcelona y Andalucía), por lo que puede que el juzgado objete que no tiene potestad para valorar el caso y lo envíe a la capital, lo que retrasaría el proceso. 
Cuando el concurso sea admitido a trámite, se designará un administrador, que decidirá si los trabajadores cobran la nómina de diciembre y si la empresa es viable o debe cerrar.
Una vez el administrador se pronuncie, y Jaume Roures deje clara su postura, los trabajadores actuarán en consecuencia, ya sea desertando o levantando el proyecto bajo la marca Público por cooperativa, mediante otros inversores u otras formas.


REFLEXIÓN

Público es un diario joven. Aún no tiene ni cinco años. Es el cuarto diario en audiencia tras El País, El Mundo y ABC, superando a La Razón. Es el único periódico en expansión, tan sólo baja su difusión en 169 ejemplares en 2011, con una subida desde 2008 del 30,9%. Y hablo sólo del papel, ya que parece que Internet no es el medio para sostener un diario (pese a que el papel está condenado a morir), pese a que tiene un tráfico bastante importante. Sin embargo, ha llegado a una situación límite antes que otros medios, no sé si por desidia de sus dueños o porque realmente el periodismo escrito no tiene futuro, cosa que prefiero pensar que no es cierta.
Pese a todo, los 160 trabajadores van cada día a la redacción, sabiendo que es muy probable que no cobren su sueldo, pero trabajando para que Público esté cada mañana en los kioskos. A ellos debemos darles las gracias por su entrega. Da igual que la línea editorial del periódico tenga una tendencia izquierdista, republicana, etc. - ¿qué diario no tiene, a día de hoy, una tendencia política? -, lo importante es que, si Público cierra, perderemos un prisma a través del cual mirar la realidad. Y que 160 personas se verán en el paro
Alegrarse por el cierre de un medio es alegrarse por perder un trozo de libertad y de democracia. Por eso propongo que, seas de la ideología que seas, pongas tu granito de arena en intentar salvar a este medio, simplemente comprando el periódico cada mañana. 

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