sábado, 17 de diciembre de 2011

Porque esto es África

Este viernes por la tarde tuve la oportunidad de disfrutar de una película dentro de Antroposcopio, el ciclo de cine antropológico de la Universidad Miguel Hernández, que, pese a que no me ha contado nada que no supiera, me ha hecho ser más consciente de la situación a la que podemos llegar en España. La película, por cierto, es Bamako. En ella, la sociedad civil de Malí acusa al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional de los males de África.

No, España, por mucho que ciertos países de Europa se empeñen en vernos así, no es África. Ni es como África. España tuvo la suerte de no sufrir la colonización y descolonización. Tuvo suerte de poder desarrollarse, por poco que fuera, antes de que le colgaran una deuda escandalosa imposible de pagar. Estuvo inmersa jugando dentro del capitalismo salvaje, jugando con un fuego con el que sabíamos que podíamos quemarnos.

No, España no es como África en muchos aspectos. Pero con las declaraciones hechas por Rajoy estamos un poquito más cerca de serlo.


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Rajoy garantiza sólo cumplir el objetivo de déficit. Es decir, el gasto público se verá reducido a la mínima expresión, y me temo que a costa de medidas como las que ya se están tomando en algunas Comunidades Autónomas: retiro de la tarjeta sanitaria a desempleados de larga duración y extranjeros sin recursos, cierre de los centros de acogida de mujeres maltratadas, apertura de centros sanitarios de gestión privada en detrimento de la gestión pública - no olvidemos que tras la gestión privada se encuentran empresas que buscan beneficios, lo que se traduce en peor servicio -, recortes salvajes en los salarios de los funcionarios - más -, subidas de impuestos y tasas universitarias, venta de empresas y patrimonio público, copago sanitario, menor inversión en educación... y paro ya, porque la lista me parece interminable.

Todo esto, unido a medidas que se acercan, como los minijobs, que por desgracia no son productos de Apple, sino minitrabajos no cualificados en los que pagarán 400€ al mes por un máximo de 15 horas semanales. ¡Ah, es que en Alemania están! Sí, y la mayoría de los que los utilizan son madres de familia que quieren conciliar una vida familiar con un trabajo sin tener que ir ahogadas, estudiantes y personas ya jubiladas que quieren incrementar sus ingresos. Además, no olvidemos que estamos en España, ese país en el que tu contrato es de 8 horas y haces 10 o 12, porque si no, el jefe tiene en la puerta 50 más - ahora 300 - que no tienen tus principios o que están más desesperados que tú.

También se oyen campañas de ¡Los españoles cobran mucho! Hay que bajarles el sueldo. Empezando por que no es cierto que los españoles cobren mucho - el salario mínimo interprofesional es de 641 euros, el tercero más bajo de la UE, y la media del sueldo es de 22.511 euros (en 14 pagas, son 1.608 €, y hemos tenido en cuenta a los españoles ricos) -, bajar los salarios se traduce en algo de lo que se quejan también: el freno del consumo, tan necesario en el sistema en el que vivimos, que no es mejor ni peor, sino el que hay. Pero se pide moderación de los salarios.

Yo oí que vivíamos en el Estado del Bienestar. Era un pequeño puzzle de servicios que están retirando. Era un nivel de vida en el que nos habían convencido de que consumir nos hace felices, y ahora nos quitan la herramienta de consumo. Y no contentos con eso, nos intentan quitar la dignidad con contratos precarios y palmaditas en la espalda diciendo que hay que hacer un esfuerzo. No me importa hacer un esfuerzo, pero... ¿dónde está su parte del esfuerzo?

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