jueves, 22 de septiembre de 2011

Tirar la piedra y esconder la mano

Eso es lo que ha hecho el Consejo de Administración de RTVE. Tras aprobar ayer la propuesta de una consejera del PP de controlar y supervisar la elaboración de informativos con los votos a favor de los representantes del PP y CiU, la abstención (algo así como te apoyo, pero que no se note) de los representantes de PSOE, CCOO y ERC, y la oposición de IU y UGT, hoy se desdicen de lo dicho.

Viendo lo que se veía venir, los partidos políticos principales, PP y PSOE, se desvincularon de la decisión del Consejo de Administración, declarando que esperaban su rectificación y que no estaban de acuerdo con una decisión que coarta la libertad de los trabajadores. El Consejo de Informativos emitió un comunicado mostrando su rechazo a la decisión tomada. Twitter hervía (y hierve aún) bajo los hastag #rtvedetodos en primer instancia, y #defiendeRTVE poco después.

Vistas las reacciones, el Consejo de Administración se ha visto en pañales, increpado por la comunidad periodística (como la FAPE o la agrupación periodística de la UGT), los propios trabajadores de RTVE, por la ciudadanía a través de Twitter y abandonado por los políticos, que, como siempre, se lavan las manos, y más en plena campaña electoral. Así que se ha visto obligado, por imagen, a rectificar.

No es para menos, habiendo sido acusados, creo que no sin razón, de querer implementar la censura con ese tipo de prácticas. Un medio no puede tener un control sobre los periodistas cuando estos elaboran contenidos, ya que coarta la libertad y es un ataque a la democracia. Sin medios libres no hay democracia. Cierto que RTVE puede que no sea imparcial. A fin de cuentas, ¿qué medio es imparcial? Verdad que es público, pero, por favor, no me hagáis sacar el tema de Canal 9, que lo vivo de primera mano. Pero que un medio sea o no parcial no excusa un claro intento de censura política. Sí, al fin y al cabo, el Consejo de Administración de RTVE tiene colores, como el Tribunal Constitucional.

Así, con esta decisión que tomaron con la excusa de buscar la imparcialidad, intentaban convertir la redacción de informativos de RTVE en poco menos que el Gran Hermano de 1984. Poco a poco, pasito a pasito, nos intentan acercar a esa realidad. Por suerte, los periodistas se niegan y los ciudadanos se niegan. Y los políticos quieren votos. Y ellos se ven obligados a, mañana, anular su decisión.

Sigamos ejerciendo presión. No nos dejemos pisar más.

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