viernes, 22 de julio de 2011

Una de apuntes y otra de Camps

Mi cerebro parece que quiere hacer un alto en sus vacaciones para decir algo sobre todo lo que ha pasado estos últimos días. Claro, que estos últimos días han pasado muchas cosas... Podría empezar por quejarme del nuevo gobierno de mi ayuntamiento, pero eso lo dejo para cuando se confirme que nos quedamos sin fiestas. Podría hablar de Belén Esteban y su empeño por vender hasta el último segundo de su vida en forma de película, y que, además, a nuestra querida ministra Sinde no sólo le encante la idea, sino que apoye la forma de vida de esta señora.

También podría hablar de en lo que se está convirtiendo Cuatro, esa cadena que hace cosa de un año era mi favorita en cuanto a series y programas, y que me ha dejado huérfana delante del televisor, buscando una sustituta, tras ser absorbida en cuerpo y alma por TeleCirco y su espíritu. Y de su programa estrella pre-primetime, Mójate, que reconozco tener que ver, ya que a mi padre le hace gracia ver mientras cenamos toda clase de individuos intentando moverse como consumidos por grandes picores, sazonado todo ello de tetas y culos (tetas y culos everywhere)

Podría hablar de la 'Operación Saga', pero de eso ya hablé en su momento en el programa Sólo para tí de mi compañero y amigo Mario Abril. No tengo mucha más que decir de lo que dije en ese momento. O podría hacer una comparativa de redes sociales, ahora que Google ha sacado su nueva red social, Google+. Por cierto, si aún no la habéis probado, tengo que decir que le da un millón de patadas al Facebook de las narices, pero que a Twitter no hay quien la supere. De Tuenti mejor no hablamos, que la uso porque la usa todo el mundo - no es que siga las modas, es que estamos hablando de redes sociales, y para que lo sean, todo el mundo debe estar dentro-. Por si acaso no la habéis probado y queréis hacerlo, reparto entradas (contacten aquí) Y si hay suficiente demanda, escribo un post de cómo funciona - uno de tantos que ya hay por la net -.

Pero en realidad yo venía a hablar de Emidio Tucci, que está asustado. Teme perder el cuasi-monopolio de los trajes de mano de Francisco Camps, que ahora que se ha quedado en paro tendrá que sacar el dinero de otro sitio, y qué mejor manera que vender los trajes que él pagó.

Fuera coñas, por fin ha dimitido aquél que no debió presentarse a las últimas elecciones. No quiero que nadie me venga diciendo que si PSOE... que si Rubalcaba... que si EREs... Este post no va sobre eso, si queréis otro día hablo sobre ello. Mi cerebro ha vuelto de vacaciones para vanagloriarse de la renuncia de Camps, y vaticinar las consecuencias de ello. De momento, Rajoy ha quedado con el culete al aire. Que sí, que ahora todos dicen que Camps ha hecho muy bien, que ha actuado con grandeza. Pero desde Génova lo que todos querían hace un par de días (y se esperaba que pasara) era que Camps evitara el juicio a costa de declararse culpable, pagara la multa y continuara de Molt Honorable Lladró. En realidad, Paco Camps estaba entre la espada y la pared. Todos lo sabemos. Tenía dos opciones, impuestas desde arriba: declararse culpable y seguir en su cargo, a fin de evitar un juicio en plena campaña electoral que dañaría la imagen del candidato - oh, casualidad - Rajoy (ese que apoyaba tanto Camps hace dos meses); o renunciar a la presidencia de la Comunitat Valenciana.

Siendo coherentes, está claro que ha escogido la mejor opción. Declararse culpable y seguir en el cargo hubiera sido, como poco, de chiste. "Soy culpable, pero me la suda, no me quitáis ni con agua caliente". No, no era una buena opción, pese a que parecía que iba a ser la escogida en un principio, visto lo que hicieron Víctor Campos (y no Camps, señores de El País) y Rafael Betoret declarándose culpables. Ellos no tenían nada que perder políticamente hablando. No era igual en el caso de Camps y Ricardo Costa, cuyas carreras políticas están en activo.

Con esta opción queda la oportunidad de que Camps demuestre que es inocente (cosa que por el bien de los simpatizantes de Camps espero sea cierta) en el juicio que se celebrará en otoño. Pero, ¿que pasará en caso de que resulte ser (o se le declare) inocente? A mí no me extrañaría que terminara de diputado nacional o incluso de ministro. Por el momento, parece que Camps conservará su escaño, es decir, seguirá chupando del bote. Sea o no inocente.

Por cierto, para quien siga pensando que el caso 'Gürtel' son sólo unos trajes, lea aquí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario