miércoles, 27 de julio de 2011

¿Periodismo o telenovela?

Estaba tranquilamente repasando titulares en Twitter cuando me ha llegado un retuit de un titular de La Razón, cuenta que dejé de seguir hace ya más de un mes por no recuerdo qué desinformación en concreto. Posiblemente fuera cuando borró, supuestamente, parte de los manifestantes del 19-J de una foto, además de coger la parte de la foto con menos gente. La verdad es que si dejé de seguir ese periódico, alguna razón tendría. Por supuesto, más allá de que confronte con mi ideología, teniendo en cuenta de que sigo ABCEl MundoEl País Público, entre muchos otros.

De todas formas, no me sorprende (ni me molesta) ver de vez en cuando algún retuit en mi timeline de La Razón, ya que muchas veces dicen cosas interesantes. De hecho, cliqueo los enlaces con interés y leo muchas veces ese periódico. No dudo que en La Razón hay muchos grandes profesionales del periodismo, como en todos los medios. Pero la periodista que firma la noticia que hoy indigna a muchos dudo que se encuentre en la categoría de "gran profesional del periodismo". Eso, o ha sufrido un trastorno que le ha trastocado la profesionalidad.

En cuestión, se trata de Laura L. Álvarez. Esta vez no se saldrán con la suya diciendo que es obra de becarios, pues googleando un poco he descubierto que esta periodista lleva tiempo escribiendo para La Razón. Sobre sucesos, política, sociedad... Un poco de todo, unas veces con más acierto que otras. Siempre en la línea de La Razón. No esperéis reportajes progres, no los hay -o no los he encontrado-, pero lo de hoy se pasa, sin duda. Cuelgo la noticia para que juzguéis por vosotros mismos, juro que no busco manipular la información más de lo que es mínimo manipular (otro día hablamos de maneras de manipular y comprobaréis como todo está manipulado)


Un sargento de la Guardia Civil dispara a bocajarro a su ex novio en el vestuario de un gimnasio
Pasión gay en el «gym»
Ángel no pudo soportar que, en apenas medio año, Marcos ya estuviese con otro hombre. Habían sido pareja durante más cinco años pero la relación se rompió a principios de éste y Marcos salía actualmente con otro chico, Javier. El sargento y su ex pareja eran de mundos, aparentemente, opuestos.

27 Julio 11 - Madrid - Laura L. Álvarez

Ángel Luis Jiménez Torre, de 45 años, era sargento de la Guardia Civil en el destacamento de Príncipe de Vergara y se dedicaba a conducciones especiales (presos, custodias de la Real Casa de la Moneda...). Llevaba en este destino unos seis años y antes había estado en las oficinas de los Servicios de Información, según fuentes de la Benemérita. Su «amor fatal», Marcos Hernández H., tenía 28 años y era un amante del deporte. Tras haber pasado por varios gimnasios de la cadena «Holiday Gym», actualmente trabajaba como socorrista de la piscina del centro de la plaza República Dominicana. Ambos coincidían ahí porque Ángel seguía acudiendo a las clases de su ex pareja y, según algunos clientes, su relación parecía «cordial». Sin embargo, al sargento se le cruzaron ayer los cables y el hecho de que siempre llevara dos armas encima hizo que una discusión al uso, mezclada con celos, acabara de la peor forma. Sobre las tres de la tarde el agente del Instituto Armado llamó a las oficinas para preguntar qué horario y destino tenía al día siguiente y, además, comunicó que se marchaba a entrenar, según fuentes de la investigación. Ángel cogió la mochila del gimnasio y metió dentro dos armas de fuego: una «beretta» –la oficial de la Benemérita– y un revólver. Ángel y Marcos entraron juntos al gimnasio pero fue en el vestuario de hombres donde el guardia civil descerrajó seis disparos al socorrista. Después intentó suicidarse.

Os dejo la fuente para que veáis la foto, y los comentarios si queréis. 

Por empezar por el principio, os invito a analizar el titular. No, señores, la palabra gay no es el problema. Es la palabra pasión. Le da un tono sensacionalista a la noticia que no puede dejar indiferente a nadie. No sólo eso, le da un tono jocoso a la noticia. Sí, han muerto dos personas, pero a Laura L. Álvarez parece hacerle gracia. Eso me lo espero de foreros, de bloggeros, de twitteros... de cualquier persona, menos de un periodista trabajando. El humor negro no se puede utilizar a la hora de dar noticias, se siente.

Sin duda, el pre-titular es mucho más informativo y menos sensacionalista. Informa. La entradilla es mejorable, para qué mentir. Sobre todo, la última frase: "El sargento y su ex pareja eran de mundos, aparentemente, opuestos." Vaya, tendré que tener cuidado. Porque mi chico y yo somos de mundos, aparentemente, opuestos. Él estudia ingeniería, yo estudio periodismo. Ciencias, letras. Uff... si alguna vez lo dejamos, tendré que tener cuidado, no sea que me meta cinco balas en el cuerpo.

En el cuerpo de la noticia explica quién era el asesino suicida (ya que también ha muerto) y quién era la víctima. Califica a la víctima como el "amor fatal" del agresor. Una expresión que busca, de nuevo el sensacionalismo. Que podría haberse reemplazado por ex-pareja sin mayor problema para la redactora. Por otra parte, usar la expresión "cruzar los cables" para explicar la razón por la que el agresor disparó a su ex-novio me parece, como poco, vulgar. No sé en la facultad de esta redactora, pero en la mía me machacan bastante con los registros. Eso sí, en mi blog escribo como quiero. 

No es porque sea una noticia que hable de homosexuales. No se hace, directamente, ningún ataque contra este colectivo. El problema de esta noticia es el sensacionalismo, consciente o inconsciente, con el que está redactada. Me hubiera dado lo mismo si hubiera hablado de un caso de violencia de hombre hacia mujer o viceversa. 

No contento con esto, el periódico enlaza esta noticia a una ampliación de la misma redactora hablando sobre la seguridad en el gimnasio donde ocurrieron los hechos, denunciando que no había un escáner y que cualquiera podía meter un arma en el gimnasio. No sé, pero no he visto eso nunca en ningún gimnasio, ni público ni privado. No sé si es un error, pero reprochárselo a ese gimnasio en concreto es un poco incoherente. El problema es que tengamos que llegar a un punto en el cual tenga que usarse ese tipo de tecnología en un país en el que ir con armas por la calle está prohibido... a no ser que seas policía, como el asesino.

viernes, 22 de julio de 2011

Una de apuntes y otra de Camps

Mi cerebro parece que quiere hacer un alto en sus vacaciones para decir algo sobre todo lo que ha pasado estos últimos días. Claro, que estos últimos días han pasado muchas cosas... Podría empezar por quejarme del nuevo gobierno de mi ayuntamiento, pero eso lo dejo para cuando se confirme que nos quedamos sin fiestas. Podría hablar de Belén Esteban y su empeño por vender hasta el último segundo de su vida en forma de película, y que, además, a nuestra querida ministra Sinde no sólo le encante la idea, sino que apoye la forma de vida de esta señora.

También podría hablar de en lo que se está convirtiendo Cuatro, esa cadena que hace cosa de un año era mi favorita en cuanto a series y programas, y que me ha dejado huérfana delante del televisor, buscando una sustituta, tras ser absorbida en cuerpo y alma por TeleCirco y su espíritu. Y de su programa estrella pre-primetime, Mójate, que reconozco tener que ver, ya que a mi padre le hace gracia ver mientras cenamos toda clase de individuos intentando moverse como consumidos por grandes picores, sazonado todo ello de tetas y culos (tetas y culos everywhere)

Podría hablar de la 'Operación Saga', pero de eso ya hablé en su momento en el programa Sólo para tí de mi compañero y amigo Mario Abril. No tengo mucha más que decir de lo que dije en ese momento. O podría hacer una comparativa de redes sociales, ahora que Google ha sacado su nueva red social, Google+. Por cierto, si aún no la habéis probado, tengo que decir que le da un millón de patadas al Facebook de las narices, pero que a Twitter no hay quien la supere. De Tuenti mejor no hablamos, que la uso porque la usa todo el mundo - no es que siga las modas, es que estamos hablando de redes sociales, y para que lo sean, todo el mundo debe estar dentro-. Por si acaso no la habéis probado y queréis hacerlo, reparto entradas (contacten aquí) Y si hay suficiente demanda, escribo un post de cómo funciona - uno de tantos que ya hay por la net -.

Pero en realidad yo venía a hablar de Emidio Tucci, que está asustado. Teme perder el cuasi-monopolio de los trajes de mano de Francisco Camps, que ahora que se ha quedado en paro tendrá que sacar el dinero de otro sitio, y qué mejor manera que vender los trajes que él pagó.

Fuera coñas, por fin ha dimitido aquél que no debió presentarse a las últimas elecciones. No quiero que nadie me venga diciendo que si PSOE... que si Rubalcaba... que si EREs... Este post no va sobre eso, si queréis otro día hablo sobre ello. Mi cerebro ha vuelto de vacaciones para vanagloriarse de la renuncia de Camps, y vaticinar las consecuencias de ello. De momento, Rajoy ha quedado con el culete al aire. Que sí, que ahora todos dicen que Camps ha hecho muy bien, que ha actuado con grandeza. Pero desde Génova lo que todos querían hace un par de días (y se esperaba que pasara) era que Camps evitara el juicio a costa de declararse culpable, pagara la multa y continuara de Molt Honorable Lladró. En realidad, Paco Camps estaba entre la espada y la pared. Todos lo sabemos. Tenía dos opciones, impuestas desde arriba: declararse culpable y seguir en su cargo, a fin de evitar un juicio en plena campaña electoral que dañaría la imagen del candidato - oh, casualidad - Rajoy (ese que apoyaba tanto Camps hace dos meses); o renunciar a la presidencia de la Comunitat Valenciana.

Siendo coherentes, está claro que ha escogido la mejor opción. Declararse culpable y seguir en el cargo hubiera sido, como poco, de chiste. "Soy culpable, pero me la suda, no me quitáis ni con agua caliente". No, no era una buena opción, pese a que parecía que iba a ser la escogida en un principio, visto lo que hicieron Víctor Campos (y no Camps, señores de El País) y Rafael Betoret declarándose culpables. Ellos no tenían nada que perder políticamente hablando. No era igual en el caso de Camps y Ricardo Costa, cuyas carreras políticas están en activo.

Con esta opción queda la oportunidad de que Camps demuestre que es inocente (cosa que por el bien de los simpatizantes de Camps espero sea cierta) en el juicio que se celebrará en otoño. Pero, ¿que pasará en caso de que resulte ser (o se le declare) inocente? A mí no me extrañaría que terminara de diputado nacional o incluso de ministro. Por el momento, parece que Camps conservará su escaño, es decir, seguirá chupando del bote. Sea o no inocente.

Por cierto, para quien siga pensando que el caso 'Gürtel' son sólo unos trajes, lea aquí.