viernes, 15 de abril de 2011

La apuesta (o cómo Telefónica despedirá al 20% de su plantilla)


Ganar dinero mola. Mucho. Ser un hijo de señorita de vida alegre subida a un par de andamios llamados tacones también. Si no, que se lo digan a los de Telefónica, unos tíos bien majos a los que les da pena que el paro baje y que parece que no tienen para comer. Si no, no logro entenderlo.
A lo mejor es una apuesta. Debe serlo. Los empresarios españoles se reunieron para jugar al póker, pero, para darle un poco de emoción a la cosa, empezaron a apostarse despidos. El alcohol, la juerga, y quizá alguna sustancia, alegró demasiado la cosa, y como el presidente de Telefónica, el señor César Alierta, es un poco malo jugando al póker, terminó con una deuda de 6.400 despidos. Y ahora tiene que saldarla.
También puede ser que se pusiera a saltar a la comba y que por cada salto que diera debía despedir a un empleado. Si es así, menudo canguro está hecho el señor Alierta, porque dar 6.400 saltos es todo un logro. Sí, posiblemente fuera eso, porque además quiere subirse el sueldo. Y no sólo a él, sino a sus compañeros, por haber estado ahí en los difíciles momentos, cuando tenía que cerrar cuentas a final de año y ver que sus beneficios habían aumentado, en el año 2010, hasta situarse en los 8.835 millones, una miseria con la cual no pueden comer.
Por todo eso, va a darles un regalito de 450 milloncejos a repartir. Va a ser un trozo minúsculo del pastel, ya que son unos 1.900, pero les dará para poner gasolina a sus humildes Hummers, Audis, Mercedes, Porches y Ferraris para un par de días. Poca ayuda es poca para los pobres directivos y para una empresa que parece pasar por sus peores momentos.

Qué lástima!

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