lunes, 21 de febrero de 2011

La revolución del mundo árabe

Antes de empezar, quiero lanzar una advertencia: esta opinión se basa en mi observación directa de los medios de comunicación y el tratamiento que dan a las diferentes revoluciones de los países árabes. He de reconocer que soy una conspiparanoica y que, pese a pertenecer al mundo periodístico, y quizá por eso mismo, ni me creo ni me dejo de creer lo que los medios quieren vendernos.

(La autora del blog no se hace responsable de las opiniones vertidas por su álter ego conspiparanoica, bipolar y, en definitiva, chiflada)

El mundo árabe está en proceso de cambio. La dirección de ese cambio es todavía incierta, y posiblemente termine siendo diferente en cada caso. Así como diferente ha sido el desarrollo de las revoluciones, aunque con varios puntos es común: ser los jóvenes los impulsores a través de internet y redes sociales como Facebook (Mark Zuckerberg debe estar orgulloso de su invento) y tener como objetivo el derrocamiento de un régimen dictatorial o absolutista en pos de la democracia. Una occidentalización.

Sin embargo, el método utilizado parece haber sido distinto. O al menos, la respuesta de los gobiernos de cada país. Mientras unos parecen haber contestado de una forma ""pacífica"" (háganse notar las dobles comillas), como parece haber sido en Egipto, y quizá por falta de apoyo del ejército al régimen, otros han contestado de una manera más contundente y represora, como en el caso de la Libia de Gadafi, en cuyo caso ha declarado Gadafi hijo que si hacía falta, los mataría a todos. Todo un ejemplo de diplomacia, sí señor.

Túnez, con su Revolución de los Jazmines, fue la primera pieza que cayó como detonante e inspiración para el resto de naciones árabes. Ahora, el conflicto lo llaman algunos, aunque prefiero denominarlo "la lucha por el cambio", se extiende por la Península Arábiga y por Marruecos, y es curioso el tratamiento y la cobertura que los medios realizan de cada uno de los países. Mientras Yemen ni se menciona apenas, Libia concentra toda la atención de la prensa. Primera conspiparanoia: ¿qué intereses tiene la comunidad internacional en Libia? (es una pregunta retórica; todos conocemos la respuesta)

Parece que, mientras que en el resto de revoluciones la prensa española ha sacado en televisión toda imagen o información, oficial o no, con el fin, supongo, de realizar una máxima cobertura, con la revolución marroquí la prensa española parece andarse con pies de plomo. Datos oficiales, imágenes oficiales... Segunda conspiparanoia: ¿queremos hacer quedar bien al dirigente marroquí?

Yo sólo espero que estas revoluciones traigan democracia. A ver si así buscamos nosotros también un cambio y luchamos por nuestros derechos. Abrid los ojos.

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