jueves, 23 de septiembre de 2010

Objetivos milenarios

Cinco años. Es el límite para conseguir los famosos Objetivos de Desarrollo del Milenio. El Secretario General de las Naciones Unidas afirma que es posible. Pero, objetivamente, es obvio que, aunque se ha recorrido parte del camino, no pueden pretender hacer en cinco años lo que no han hecho en diez.


Empezando por el primer objetivo de acabar con la pobreza y el hambre, estamos dando pasos hacia atrás. Gracias a la crisis (o debería decir desgracias?) todos los países, para reducir presupuesto, minimizan la parte del presupuesto destinada a ayuda al desarrollo. Teniendo en cuenta que España era uno de los países más aventajados en ese aspecto (solidarios que somos), que no llegábamos al objetivo y que hemos reducido la ayuda para recortar el presupuesto... no sé qué pensar.


Además, gracias a, oh, sí, la crisis, el índice de pobreza ha aumentado. Es cierto que mucha de esa gente se metió en situaciones de difícil solución (no te compres un dinosaurio si no puedes mantenerlo), pero el tema no es la gente irreflexiva, sino la gente pobre. Cierto es que con una adecuada educación en la gestión de recursos, en el no-derroche, quizá nos hubiera ido mejor, pero eso no es lo que le interesa al modelo económico imperante, léase capitalismo o "compra, compra, COMPRA!!!"


De todas formas, no es lo único que impide llegar al objetivo. Se necesitan "puestos de trabajo con unas buenas condiciones y salario digno". Sí, existen, aunque nos quieran hacer creer que no. Y aunque no los encontremos. Son esas pequeñas especies en peligro de extinción que deberían estar más protegidas que esos linces a los que se refirió la Iglesia no hace mucho. Pero no lo están. Cómo va a conseguir un trabajador (digo eso por no decir esclavo) del un país subdesarrollado que se respeten sus derechos si no lo logramos en los países desarrollados? Claro, que a lo mejor sus sindicatos (¿?) son más efectivos que los nuestros.


Antes mencioné la educación. El saber es poder. Se pretende una educación básica para todo el mundo, sin distinción de sexo y accesible. Pero la realidad es que educar al pueblo es darle poder. Hay quien no quiere darle el poder al pueblo. La educación abre la mente hacia nuevas fronteras... que los líderes no quieren que se dislumbren. Por eso hacen todo lo posible para evitar que el pueblo llegue a la verdad, que descubra que hay lugares mejores, y sobre todo, que las mujeres descubran que hay lugares donde pueden casi llegar a ser tan válidas a los ojos del resto como los hombres.


Igualdad, otro de los objetivos. Dejando de lado que muchos hombres tienen miedo de ella, hay muchas culturas que no lo permiten. Pero mejor que se admita abiertamente que ser una sociedad hipócrita que dice que aboga por la igualdad pero que discrimina en el trabajo a la mujer. Aunque peor que eso es la discriminación positiva, aunque es otra historia.


En cuanto a la reducción de la mortalidad infantil y mejorar la salud de las madres, cómo hacerlo si los medios llegan a cuentagotas? El suministro de agua potable en ciertos lugares es inexistente, por lo que muchas enfermedades como el cólera son mortales, y uno de los puntos fuertes de la mejora de la salud materna son los métodos de control de la natalidad.


Métodos que incluyen el preservativo, que además previene el contagio del virus del SIDA, cuya reducción de contagios es otro de los objetivos. Pero no, no usemos el condón, porque es pecado mortal, es mejor contagiarse y morir para ir al cielo.


Dejémoslo y pasemos a otro punto, la sostenebilidad del medio ambiente. Y es que tras habernos cargado ya el equilibrio queremos arreglarlo... o queremos hacer como que lo arreglamos. Pero no, GAME OVER, lo que hemos hecho ya tiene poco arreglo.


Siempre nos queda aliarnos y compartir lo poco que queda... pero ni eso somos capaces de hacer.

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